domingo, febrero 15, 2009

A PARTIR DE AQUEL DÍA







A PARTIR DE AQUEL DÍA

Ocurre con una cierta frecuencia. Todos hemos oído a alguien al que le ha pasado, o incluso es a nosotros mismos a los que algo así nos ha ocurrido. Una enfermedad, un accidente, un susto o un encuentro inesperado pueden hacer que el rumbo de nuestras vidas sufra un giro inesperado y, como suele decirse, nuestra existencia quede dividida en un antes y un después. “Desde que me paso aquello no he vuelto a ser el mismo”. Una frase que casi es un “lugar común”, y que demuestra que la vida humana está sujeta siempre a imprevistos, que en seguida dejan al descubierto nuestra suma fragilidad.
Hoy, como siempre, quiero recomendar un libro. Mi intención es que si, a alguien se le ocurre leérselo, quede para siempre afectado por este “mal”, y su vida ya no sea nunca más la misma. Porque estoy seguro de que la literatura actúa de esta manera. Por eso en la sección del blog: “libros que cambiaron nuestras vidas”, hay tantas recomendaciones de lectores. Se ve que a todas estas personas, esas lecturas, les provocaron un cambio vital. Y ahí está uno de los secretos de los libros. Encierran una poderosa energía, capaz de modificar incluso nuestras propias redes neuronales.
El libro de hoy es muy conocido, pero estoy seguro de que, debido a que ya tiene muchos años, habrá muchos oyentes / lectores, que aún no lo habrán leído. Se trata de “El halcón maltés”, una novela no muy voluminosa, escrita por Dashiell Hammett, publicada en 1.930, es decir, hace ya casi ochenta años. Su fama se debe a la película del mismo nombre, dirigida por Jhon Huston en el año 1.941, aunque esta fue ya la tercera versión, ya que en 1.931 y en 1936 aparecieron otras dos películas, ambas también versiones de la novela, pero que no consiguieron el éxito de la tercera.
Leer este libro puede dar un giro a nuestras vidas, por el impacto emocional que produce, a pesar de estar escrito hace ya tantos años, pero en él precisamente se narra una experiencia de este tipo, sin ser esta el detalle más importante de la novela, ya que es simplemente un pequeño recodo de la trama. Se trata de lo que le ocurre a uno de sus personajes, Flitcraft, que es un hombre gris, trabajador, esposo y padre que, fortuitamente se libra por los pelos de ser aplastado por una gran viga de cemento, que está a punto de caerle justo encima. Este espantoso suceso, le hace recapacitar, y entonces se da cuenta de que se ha estado engañando, ya que cree entender que la vida, como él creía hasta ese momento, no es algo razonable, limpio y sensato, sino que todo es incomprensible éticamente, y por lo tanto, lo más razonable es la irracionalidad. De este modo, si hasta el momento de “la viga”, él había sido un hombre “razonable”, lo fue “contra natura”, por lo que decide dar ese giro que se da a la vida a veces, y abandona a su familia, desapareciendo sin sentirse en absoluto culpable de nada.
Esto es una pequeña anécdota dentro de la novela, pero la he traído aquí, porque hay otra también parecida, relacionada con el relato. En el año 1.941, John Huston, como recompensa de la Warner Brothers, tras diez años como guionista, recibió el encargo de dirigir “El halcón Maltés” o “The Maltese Falcon” en inglés. Por lo tanto estamos ante la primera película del director. Una película que sin duda cambió la vida de Huston, y que también suele ser considerada como la que marca el comienzo del llamado “cine negro”.
Pero ¿Qué le pasó en esta película de Huston a Bogart? Pues se cuenta que, debido a que en los papeles que le daban al actor de malo malísimo, nunca en su vida había tenido que besar a una actriz, y por esto sentía cierto temor o pudor a hacerlo en público en el rodaje, por lo que la toma hubo de repetirse hasta siete veces. Fue el debut de Bogart como actor y héroe romántico, y además fue la primera película de la historia en la que se pusieron los nombres de los dos protagonistas: Humphrey Bogart y Mary Astor, a la misma altura y del mismo tamaño que el título del filme, con lo que compartían lo que se llama “cabeza de cartel”. Una vez más podemos decir que “El halcón maltés”, cambió la vida también de estos actores. El New York Times tituló por entonces: “Humphrey Bogart alcanza la cumbre. Mary Astor roza la perfección.
Samuel Spade, el detective protagonista, no era un hombre simple, como tampoco lo era el autor de la novela. Antes de conseguir el éxito en tapas duras con El halcón, escribía para una revista llamada Black Mask, en la que se publicaron capítulos de la novela por entregas. Escribió muchísimo e intensamente, pero el chorro creativo se cortó de pronto antes de que llegara a cumplir los cuarenta años. Fue miembro de la agencia nacional de detectives Pinkerton de Baltimore, de donde sacó inspiración para sus personajes, pero además tuvo muchos otros trabajos. Fue voluntario en la primera guerra mundial, en el American Field Service para proporcionar ambulancias y transportes a los aliados. También participó en la segunda guerra mundial como sargento, editando un periódico para el ejército, desde las islas Aleutianas. Tenía mala salud, debido a la tuberculosis y al alcoholismo e incluso llegó a ser encarcelado durante seis meses, por sus contactos con el activismo de izquierdas norteamericano, al negarse a aportar información sobre algunos perseguidos, miembros del partido comunista.
¿Qué más les puedo decir? Pues que publicó otras novelas, también muy buenas como “Cosecha roja”, “La llave de cristal” y “El hombre flaco”, además de montones de cuentos y relatos. Su hija Josephine Hammet, publicó en el 2001 en Espasa Calpe: “Recuerdos de una hija”, que es un libro muy recomendable porque da una imagen más humana del padre que, según ella, no era un hombre frío y distante como lo pintó su mujer la escritora Lilian Hellman, en otro libro también interesante.
En la “Semana negra de Gijón”, que se celebra todos los años en la ciudad Asturiana, se entrega un premio literario con el nombre de este escritor, dada su importancia en este género literario que, se dice que él inauguró.
Así es que volviendo al principio, si ustedes quieren que su vida sufra un pequeño giro, y su forma de ver el mundo cambie, en el sentido que cambia la mirada de uno, después de leer una buena novela, léanse “El halcón Maltés” de Dashiell Hammet, y verán como probablemente tengo algo de razón.
Un saludo

Francisco Legaz.
artículo publicado en la revista "La voz del Tajuña". Derechos reservados.

2 comentarios:

lunaazul dijo...

Hola Francisco, muy interesante el artículo.La película la he visto, el libro si tengo ocasión lo leeré.
Como bien dices, es muy frecuente el antes y el después, yo también los he tenido y han quedado en mi cabeza como momentos importantes, pero en el fondo sigo siendo la misma. Quizás con algo más de coraza pero si escarbo aparece la de siempre.

Un beso.

Francisco Legaz dijo...

Muchas gracias lunaazul. Es verdad. Tenemos siempre la sensación de ser los mismos. A pesar de que cada poco tiempo renovamos absolutamente todas y cada una de nuestras células. Pero se ve que la cosa es más profunda.
Un beso.